CURRO, UNA “LÁMPARA” DURANTE 16 AÑOS

JUANMI ARMUÑA / EL FARO DE CEUTA

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La comunidad parroquial y el clero ceutí asistieron ayer a la celebración de la Eucaristía de Acción de Gracias, que sirvió de homenaje a Francisco Correro Tocón por la labor realizada todos estos años.

Foto: El Faro de Ceuta

Foto: El Faro de Ceuta

El Santuario de Santa María de África acogió ayer la celebración de la Eucaristía de Acción de Gracias, en la que los fieles se despidieron de Francisco Correro Tocón, Curro, quien se marcha a Tarifa para continuar al servicio de la Iglesia.
Numerosos fieles y el clero ceutí se dieron cita en el templo de la Patrona para desear suerte  en su nueva etapa a quien durante 16 años ha sido vicario general de Ceuta. Fueron muchos los abrazos que recibió Curro el día de su despedida como párroco de la Iglesia de África pero uno de ellos destacó por su emotividad. Fue el que le dio con sus palabras Andrés Muñoz, vicario parroquial de Nuestra Señora de África, a quien le tocó dar gracias a Dios por el ministerio sacerdotal de Curro en estos años.
En su intervención, Muñoz recordó que San Agustín escribía en uno de sus comentarios al Evangelio de San Juan que “todos los hombres son lámparas que pueden encenderse o apagarse”, y que añadía que “los siervos de Dios son lámparas buenas por el óleo de su misericordia, no por sus fuerzas”. Muñoz continuó diciendo que la presencia de Dios “nos ilumina y nos da calor por medio de esas lámparas buenas que son los hombres y mujeres que pone en nuestro camino”, añadiendo que está seguro de que Curro “ha sido para muchos de nosotros esa lámpara”.
El vicario parroquial de Nuestra Señora de África destacó el “esfuerzo constante” de Curro por crear un clima de comunión en la Iglesia de Ceuta  y, en especial, entre los sacerdotes, y también su entrega por los demás, “especialmente por los más débiles, ancianos, enfermos, niños…”.
Además, Muñoz hizo referencia a su llegada a Ceuta. “Cuando uno es ordenado sacerdote y enviado a una parroquia siente una inquietud fuerte, y más aún si hay que cruzar el Estrecho. Sin embargo, la sorpresa para mí fue que al llegar encontré una verdadera familia sacerdotal, al frente de la cual estaba la sonrisa socarrona del padre Curro. Debo confesar aquí, delante de todos vosotros, que para mí él no solo ha sido un maestro; ha sido un verdadero hermano mayor, del que espero haber aprendido mucho para mi misterio sacerdotal”.
Muñoz finalizó su intervención dándole las gracias a Dios “por enviar gente como Curro”, y pidió que lo bendiga en su nueva misión y la Virgen de África lo proteja.
Por su parte, Curro pidió que no se hablara de despedida, “porque aunque las personas no estemos físicamente en un lugar nunca estamos lejos”, y dijo que “en la celebración de la Eucaristía todos estamos juntos, ya que solo hay una Iglesia y un cuerpo de Cristo”.
De su marcha a Tarifa, donde continuará con la misión que la Iglesia tiene en Tánger y donde también hay una “gran devoción mariana”, indicó que está al servicio de la Iglesia y que “desde que el obispo nos impone las manos ya dejamos de pertenecer a nosotros. Ya no nos pertenecemos, pertenecemos a la Iglesia, a Cristo y a Dios, él es el que debe llevar tu vida”.
También manifestó que los presbíteros deben ayudar al obispo en su tarea de gobierno, y agradeció a la comunidad parroquial el cariño recibido. “El presbítero sin la comunidad no es nadie”, añadió.
De su paso por Ceuta dijo que “quien pasa por aquí queda marcado” y que siempre tendrá presente la Iglesia de Ceuta. “Todas las mañanas ante el Sagrario estaré presente”, añadió.
Curro también destacó la figura del nuevo vicario general de Ceuta, Juan José Mateos Castro, y dijo que el obispo, Rafael Zornoza Boy, “ha acertado” con su nombramiento. En esta línea, Curro dijo que al igual que los fieles acudieron ayer a reconocer su labor durante los 16 años, el martes a las 19:30 horas, cuando el nuevo vicario tome posesión como párroco de África, “también hay que estar aquí para darle la bienvenida y decirle que puede contar con nosotros cuando quiera”.
En su despedida como párroco de Nuestra Señora de África, Curro se mostró tan cercano como lo ha sido en sus 16 años en Ceuta, y dijo a los fieles que siempre podrán contactar con él. “Tengo el mismo número y estoy en Tarifa. Si vais por allí algún café hay”, manifestó.
A la celebración de la Eucaristía de Acción de Gracias acudieron numerosas personalidades, como la consejera de Presidencia, Gobernación y Empleo, Yolanda Bel; el comandante general de Ceuta,  Ramón Martín-Ambrosio Merino; el jefe superior del Cuerpo Nacional de Policía en la ciudad, Pedro Luis Mélida; el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Juan Carlos Aznar; o el presidente de la Comunidad Hindú, Ramesh Chandiramani. También acudieron los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca y religiosas.
Aznar manifestó en declaraciones a este medio que en Curro siempre han encontrado “un amigo con el que hablar y al que pedir consejo”, y que su relación ha sido “bastante cordial”. El presidente de esta corporación añadió que desde el día en que tomó posesión le prometió lealtad total “y creo que no le he faltado hasta el día de hoy”.
También destacó la “mano izquierda” con la que solucionaba los problemas “ y cómo les daba la vuelta para que las decisiones no fueran traumáticas”. Para finalizar dejó claro que “a un amigo siempre se le echa de menos”.
La celebración de la Eucaristía se desarrolló en este ambiente de agradecimiento por su labor, que se prolongó todo el día al trasladarse también al Corpus Christi que recorrió el centro por la tarde.

El Santuario de Santa María de África acogió ayer la celebración de la Eucaristía de Acción de Gracias, en la que los fieles se despidieron de Francisco Correro Tocón, Curro, quien se marcha a Tarifa para continuar al servicio de la Iglesia.Numerosos fieles y el clero ceutí se dieron cita en el templo de la Patrona para desear suerte  en su nueva etapa a quien durante 16 años ha sido vicario general de Ceuta. Fueron muchos los abrazos que recibió Curro el día de su despedida como párroco de la Iglesia de África pero uno de ellos destacó por su emotividad. Fue el que le dio con sus palabras Andrés Muñoz, vicario parroquial de Nuestra Señora de África, a quien le tocó dar gracias a Dios por el ministerio sacerdotal de Curro en estos años.En su intervención, Muñoz recordó que San Agustín escribía en uno de sus comentarios al Evangelio de San Juan que “todos los hombres son lámparas que pueden encenderse o apagarse”, y que añadía que “los siervos de Dios son lámparas buenas por el óleo de su misericordia, no por sus fuerzas”. Muñoz continuó diciendo que la presencia de Dios “nos ilumina y nos da calor por medio de esas lámparas buenas que son los hombres y mujeres que pone en nuestro camino”, añadiendo que está seguro de que Curro “ha sido para muchos de nosotros esa lámpara”.El vicario parroquial de Nuestra Señora de África destacó el “esfuerzo constante” de Curro por crear un clima de comunión en la Iglesia de Ceuta  y, en especial, entre los sacerdotes, y también su entrega por los demás, “especialmente por los más débiles, ancianos, enfermos, niños…”.

Además, Muñoz hizo referencia a su llegada a Ceuta. “Cuando uno es ordenado sacerdote y enviado a una parroquia siente una inquietud fuerte, y más aún si hay que cruzar el Estrecho. Sin embargo, la sorpresa para mí fue que al llegar encontré una verdadera familia sacerdotal, al frente de la cual estaba la sonrisa socarrona del padre Curro. Debo confesar aquí, delante de todos vosotros, que para mí él no solo ha sido un maestro; ha sido un verdadero hermano mayor, del que espero haber aprendido mucho para mi misterio sacerdotal”.Muñoz finalizó su intervención dándole las gracias a Dios “por enviar gente como Curro”, y pidió que lo bendiga en su nueva misión y la Virgen de África lo proteja.Por su parte, Curro pidió que no se hablara de despedida, “porque aunque las personas no estemos físicamente en un lugar nunca estamos lejos”, y dijo que “en la celebración de la Eucaristía todos estamos juntos, ya que solo hay una Iglesia y un cuerpo de Cristo”.De su marcha a Tarifa, donde continuará con la misión que la Iglesia tiene en Tánger y donde también hay una “gran devoción mariana”, indicó que está al servicio de la Iglesia y que “desde que el obispo nos impone las manos ya dejamos de pertenecer a nosotros. Ya no nos pertenecemos, pertenecemos a la Iglesia, a Cristo y a Dios, él es el que debe llevar tu vida”.

También manifestó que los presbíteros deben ayudar al obispo en su tarea de gobierno, y agradeció a la comunidad parroquial el cariño recibido. “El presbítero sin la comunidad no es nadie”, añadió.De su paso por Ceuta dijo que “quien pasa por aquí queda marcado” y que siempre tendrá presente la Iglesia de Ceuta. “Todas las mañanas ante el Sagrario estaré presente”, añadió.Curro también destacó la figura del nuevo vicario general de Ceuta, Juan José Mateos Castro, y dijo que el obispo, Rafael Zornoza Boy, “ha acertado” con su nombramiento.

En esta línea, Curro dijo que al igual que los fieles acudieron ayer a reconocer su labor durante los 16 años, el martes a las 19:30 horas, cuando el nuevo vicario tome posesión como párroco de África, “también hay que estar aquí para darle la bienvenida y decirle que puede contar con nosotros cuando quiera”.En su despedida como párroco de Nuestra Señora de África, Curro se mostró tan cercano como lo ha sido en sus 16 años en Ceuta, y dijo a los fieles que siempre podrán contactar con él. “Tengo el mismo número y estoy en Tarifa. Si vais por allí algún café hay”, manifestó.

A la celebración de la Eucaristía de Acción de Gracias acudieron numerosas personalidades, como la consejera de Presidencia, Gobernación y Empleo, Yolanda Bel; el comandante general de Ceuta,  Ramón Martín-Ambrosio Merino; el jefe superior del Cuerpo Nacional de Policía en la ciudad, Pedro Luis Mélida; el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Juan Carlos Aznar; o el presidente de la Comunidad Hindú, Ramesh Chandiramani.

También acudieron los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca y religiosas.Aznar manifestó en declaraciones a este medio que en Curro siempre han encontrado “un amigo con el que hablar y al que pedir consejo”, y que su relación ha sido “bastante cordial”. El presidente de esta corporación añadió que desde el día en que tomó posesión le prometió lealtad total “y creo que no le he faltado hasta el día de hoy”.También destacó la “mano izquierda” con la que solucionaba los problemas “y cómo les daba la vuelta para que las decisiones no fueran traumáticas”. Para finalizar dejó claro que “a un amigo siempre se le echa de menos”.

La celebración de la Eucaristía se desarrolló en este ambiente de agradecimiento por su labor, que se prolongó todo el día al trasladarse también al Corpus Christi que recorrió el centro por la tarde.

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