LXVI Aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de África

JOSÉ A. FUENTES VIÑAS / EL FARO DE CEUTA
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El primer documento eclesiástico que tenemos a la vista, concerniente a la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de África, es la solicitud elevada el día 7 de Mayo de 1.946 por D. Emilio F. García, Vicario General, al entonces Obispo de Cádiz y Ceuta D. Tomás Gutiérrez Díez, por lo que se le rogaba elevase encarecidas preces al Papa Pío XII, para obtener tan singular gracia.

La solicitud era el fiel cumplimiento del feliz acuerdo adoptado por el Cabildo Catedralicio el 1º de Mayo del mismo año, en la que se decía: Que en el Cabildo Ordinario nº 58 celebrado por esta Ilustrísima Corporación Capitular el día 1º de Mayo del corriente año, se acordó por unanimidad dirigirse a V. E. R., para hacerle presente los vivísimos, anhelos del Cabildo Catedral, de que pronto se tributen  a la venerada Imagen de Santa María de África , los máximos honores litúrgicos “Coronándola Canónicamente”. A la instancia catedralicia se adjuntaron varios documentos que justificaban la petición: Solicitud del Alcalde Ilmo. Sr. D. Francisco Ruíz Sánchez.

Por último, se unía  a las dos instancias, catedralicia y municipal, un apretado e interesante resumen histórico que abarcaba los acontecimientos más relevantes  de la Sagrada Imagen y que D. Gregorio Landaluce Rivacoba, su autor división en los siguientes apartados: “Santa María de África, Patrona de Ceuta; María Santísima de África protege a las armas cristianas; Santa María de África protege a sus hijos en tiempos de peste; María Santísima de África protege a los pescadores en peligro de naufragar y devoción de Ceuta a Santa María de África”.

Toda la documentación anterior fue remitida al Sr. Obispo de Cádiz y Ceuta acompañada de un escrito del Vicario General, notificando el envío, con fecha 7 de Mayo de 1.946.

En Ceuta se tenía conciencia del poco tiempo disponible, por lo que, desde el primer momento  se procedió con rigurosa prontitud. Los escritos salieron el mismo día 7 y el 10 ya estaban en el Obispado de Cádiz, donde el Obispo ordenó se nos trasmitieran unas orientaciones precisas  y correcciones sobre los mismos, que en vez de ayuda, entorpecieron el natural trámite de los documentos, Se indicaba:

1º.- Señalar, poco más o menos, año o siglo de la Imagen

2º.- En la segunda petición entre otras, se dice que se deben enviar fotografía de la Imagen, advirtiendo  que << si se conserva alguna  de antes de ser retocada, mejor, en este caso acompañen la una y la otra.

3º.- La tercera observación hace referencia al preámbulo del relato histórico <>; preámbulo que se aconseja suprimir, por entender que quedaría recogido suficientemente con el encabezamiento de las Autoridades, en cuyo nombre se hace la petición.

4º.- La cuarta y última recomendación episcopal pedía, con respecto a las batallas, que los relatos fueran brevísimos, escogiéndose los que puedan probarse documentalmente; y respecto a la general epidemia de peste se exigía igualmente sobriedad y pruebas; criterios que no debían olvidarse a lo que atañía a los milagros y protección maternal de la Virgen de África con los pescadores ceutíes.

Aquí se ignoraba, en los aspectos precisados, el papel decisivo y fundamental de la Virgen, en los acontecimientos bélicos que constituyen la urdimbre de la histórica devoción, así como la importancia del Voto.

Pues, a pesar del enorme peso de tales acontecimientos, el Prelado ordena una reducción y minimización a todas luces poco aconsejable.

No nos extraña que aquí, en Ceuta, se alegara falta de tiempo para la redacción en latín de las preces.

Aún más, el Vicario General de Ceuta se aprestó a escribir a Cádiz con el ruego de que allí se hiciera cargo, tanto de la redacción como de su traslado al latín. Se encomendó la nueva redacción al M. Ilustre Sr. D. Pablo Álvarez Moya  y su versión latina al seminarista D. Francisco Martínez Millán. Una vez realizada la definitiva redacción y su posterior puesta en latín de las Preces, se enviaron a Ceuta para que fueran firmadas.

Para ganar tiempo se envían dos ejemplares: uno a Roma y otro a la Nunciatura, pero ésta no quiso hacerse cargo de la tramitación de las Preces, recomendando se hiciera a través de D.Carlos Calaf. Así se hizo, advirtiéndole que en la Ciudad eterna se encontraba otra petición a favor de la Virgen del Rosario; Patrona de Cádiz, con el mismo objeto de solicitar de Roma su Canónica Coronación. Advertencia muy oportuna, pues una confusión uniría mayores males a los ya existentes.

Remitidas a Roma las Preces, les siguieron repetidas y nerviosas llamadas telefónicas tanto desde la Casa Consistorial como desde la Vicaría Septense, a Cádiz y a la Nunciatura.

Y llegó lo que nadie quería: un aplazamiento del día ya fijado de la Coronación. Porque el telegrama recibido en Cádiz el día 23 de Julio, que decía:, era insuficiente para proceder sin más al solemne acontecimiento. En Ceuta se tuvo conocimiento dos días más tarde.
Ya era muy tarde; el error de fijar fecha tan cercana para la Coronación, el 5 de Agosto del mismo año, se pagó muy caro.

Tres días después del telegrama, el 26 de Julio, y tras reunirse la Junta pro-coronación, se acordó informar a Cádiz, no sin cierta amargura, disgusto y desilusión, que la solemnidad tan deseada se retrasaba, hasta el 10 de octubre, fiesta de los Santos Patronos. Esta nueva fecha fue comunicada por D. Tomás Gutiérrez Díez, Obispo de Cádiz y Ceuta, al Nuncio Apostólico de su Santidad, en la que al mismo tiempo se le invitaba tan solemne acontecimiento.

Quince días transcurrieron sin que el Nuncio contestara a la invitación Episcopal, por lo que volvía la tensión a todos los que esperaban la celebración Solemne de la Coronación. Se temía un nuevo fracaso. Desde Ceuta se urgía constantemente. Con fecha 5 de septiembre y desde San Sebastián, por fin contestó el Nuncio, diciendo que en principio aceptaba tomar parte en la ceremonia. Pero nada decía del Rescripto, sino sólo aludía al telegrama del 23 de julio.

Todas las miradas se dirigían a Roma en espera del anhelado documento, sin el que no se podía proceder a la ceremonia. El Sr. Calaf afirmaba una y otra vez que él mismo había enviado por correo el precioso documento. Sólo cabía la posibilidad de una pérdida, tomándose la providencia especial de escribir a Roma, para que enviaran una copia.

Ante esta inesperada pérdida del Rescripto y a sólo unos diez días de plazo previsto, por segunda vez, el 10 de octubre, hubo que tomar la decisión de su aplazamiento. Ante ello el Alcalde lanzó una nota en la que entre otras cosas decía que “El Breve  de su Santidad ordenando la Coronación Canónica de la Santísima Virgen de África, expedido por el Vaticano en el mes de Julio, ha sufrido su extravío, y no ha llegado aún a la Nunciatura. Lo que obliga al aplazamiento del acto de la Coronación.

En la Nunciatura estaban advertidos de la ciudad de Cádiz tramitaba también en Roma la documentación para la Coronación de su Patrona la Virgen del Rosario. No obstante recibido en la Nunciatura un Rescripto del Capítulo Vaticano, que sin detenerse demasiado, creyeron que era el de Ceuta y el Nuncio se precipitó llamando con urgencia el día 10 de octubre, comunicando la noticia.

La alegría fue grande. El Obispo de Cádiz se aprestó asimismo a comunicarlo a Ceuta, pero poco duró el regocijo, porque una nueva llamada de la Nunciatura declaraba que había sido una lamentable confusión: El Rescripto recibido era de la Coronación de la Virgen del Rosario para la ciudad de Cádiz. Por lo que se notificó de nuevo el Excmo. Sr. Nuncio la conveniencia de transmitir urgentemente a Roma referencia de lo tramitado.
Sin pérdida de tiempo el Obispo de Cádiz escribió al Nuncio Apostólico en España, diciéndole que las Preces adjuntas son copias exactas de las enviadas en su día a Roma el 22 de Junio. No fue necesaria la carta del Obispo, porque en el instante de depositarla en correos, se recibió llamada telefónica del Nuncio anunciando la llegada del “Breve. Ahora si era verdad el anhelado Breve Pontificio, que resumimos a continuación.

Federico Tedeschini del título de Santa María de la Victoria. Cardenal Presbítero de la Santa Romana Iglesia. Arcipreste de S. S. Patriarcal Basílica del Príncipe de los Apostoles en la Ciudad, Prefecto de la Sagrada Congregación de la Rev. Fábrica Su Cabildo y Canónigos.

Al Excmo. y Rvdo. D. Tomás Gutiérrez Díez, Obispo de Cádiz-Ceuta, salud en Cristo:
Entre los demás derechos y privilegios concedidos ya de antigüo por la Sede Apostólica a Nuesstro Capítulo Vaticano y por el tiempo en uso conservados, contándose éste muy honorífico de coronar las sagradas Imágenes de la Beatísima Madre de Dios, a las que hizo ilustres tanto el Culto antigüo y general de los fieles.

Los Excmos. Cabildo Catedral, Ayuntamiento de Ceuta, en representación de la Ciudad y en nombre principalmente del Delegado Superior, “Alto Comisario de España en Marruecos”, que representa en estas preces la persona del Jefe Supremo de la Nación Española, poco ha Nos suplicaron encarecidamente que a la mayor Gloria de Dios y para honor de la Ciudad de Ceuta, Nos designáramos conceder la “Coronación Solemne de la Imagen de la Santísima Virgen Madre de Dios, bajo el Título de Nuestra Señora de África”.
Por lo que Nos, reunidos según derecho en Cabildo en fecha 21 de este mes de Julio, por acuerdo unánime decretamos y mandamos que la “Sacratísima Imagen de Nuestra Señora de África”, por autorización Nuestra, sea con áurea Corona Coronada.

Dado en Roma, en la Ciudad del Vaticano, el 23 del mes de Julio, año del Señor 1.946 del Pontificado de Nuestro Santísimo Padre, Papa Pío XII, año 8º, Por el Canciller- actuario León Crómer.

Usando de las facultades conferidas por Pio XII, en el Breve de la Coronación, el Obispo de Cádiz y Ceuta subdelegó en la persona del Nuncio Apostólico en España Excmun. D. Cayetanun Cicognani Romani.

Después de los cambios reseñados, finalmente se fijó como fecha del Acto de la Coronación el día 10 de Noviembre de 1946. La Coronación estaba prevista efectuarla en el Estado Alfonso Murube, pero, la naturaleza dispuso que ese día fuera lluvioso, cambiándose todos los planes y realizándose la Coronación en la Plaza de África. El paso con la Imagen se dirigió hacia la catedral, en donde se congregaba un gran gentío de ceutíes que quisieron acompañar con su presencia tan Solemne Acto.

Fijada la fecha definitiva del acto de la Coronación, se organizó Solemne Triduo, ocupando la cátedra sagrada el conocido predicador, de la Orden Dominicana D. Antonio Solís, desplazado desde Madrid.

Entre las personalidades asistentes se encontraban el Nuncio de su S. S., Monseñor Cicognani, que colocó sobre las benditas sienes de la Sagrada Imagen de Santa María de África, la Corona de amores y pedrerías que el pueblo de Ceuta ofrendaba a su  amantísima Patrona. El Obispo de Cádiz y Ceuta Excmo. y Rvdmo. D. Tomás Gutiérrez.

El Alto Comisario de España en Marruecos, el Excmo. General D. José Enrique Valera, el Alcalde de la Ciudad Excmo. Sr. D. José Rojas, Rvdo. D. Emilio García Fuentes, Vicario de la Ciudad,. El Deán Rvd. D. Rafael Navarro Acuña, el párroco de Santa María de África, Rvdo. D.Bernabé Perpén y diversas personalidades de la vida social de Ceuta que sería muy largo ennumerar a todos.

La Corona de Santa María de África

“LA CORONA”, es la joya de mayor valor que posee la bendita Imagen. Fue confeccionada por donación pública de gran parte de las ciudades y pueblos de España, por el estado y principalmente por la gente de Ceuta que voluntariamente aportó su dinero y sus alhajas familiares de forma desinteresada y no solo las familias pudientes colaboraron sino incluso los barrios pobres de la Ciudad, más meritorio aún si tenemos en cuenta los años duros de la posguerra y el aislamiento internacional por el que atravesaba España, que viene a corroborar la manera de ser especial de esta Ciudad que en momentos críticos supo superar con su espíritu de estirpe latina.

El trabajo de la Corona fue encargado a los talleres de D. José Santarrufina en Madrid, basado en una idea de los joyeros locales D. Luís Pérez Gómez y D. Epifanio Hernández Valiente.

Compuesta por dos piezas de oro macizo, canasto y resplandor, tiene un peso de 4.937 gramos.

En total 584 piedras preciosas adornan esta joya, entregada a la Hermandad para la ceremonia de la Coronación, el 10 de noviembre de 1.946.

“La confección de la Corona costó 425.000,00 pesetas, pagadas en cinco plazos a los señores D. Epifanio Hernández Valiente y D. Luís Pérez Gómez. 1º plazo 35.000,00 pesetas; 2º plazo 60.000,00 pesetas; 3º plazo 160.000,00 pesetas; 4º plazo 35.000,00 pesetas y 5º plazo 135.000,00 pesetas

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