Entrevista a José Manuel Braza, chirigotero gaditano conocido como “el scheriff”

SIC

INICIO

Cádiz-entrevista_sheriff-150x150

  • José Manuel Braza Benítez: “me han inculcado desde pequeño los valores cristianos, forman parte de mí”

Comienza el Carnaval de Cádiz, una de las fiestas más importantes de España y del mundo. En nuestro afán de potenciar la relación entre fe y cultura, entrevistamos a José Manuel Braza Benítez, más conocido como “El Sheriff”. Chirigotero, nació en Cádiz en 1968, con una larga trayectoria, lleva participando en la fiesta desde 1987. Ha conseguido varios premios en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, entre ellos dos primeros premios, “Los Aleluyas” (1997) y “Los Aguafiestas” (2006). Este año nos sorprende con “Los Secretos” y por si fuera poco se ha introducido en la modalidad del Coro.

– Este año el tipo de su chirigota es de sacerdote con las feligresas que van a confesarse ¿por qué ha elegido este tema?

– Tiene mucho campo a la hora de escribir y también quería cambiar el estilo de estos últimos años, que había tenido un toque infantil, por ejemplo los Scouts o Cai Story. Pero también me gusta la musicalidad eclesiástica, como la música de los coros. Pero sobre todo a la hora de escribir, porque el personaje tiene mucho que decir y también vis cómica. Por ejemplo a la hora de enfocar los pasodobles como una confesión, le daba originalidad.

– Ante letras difíciles, como por ejemplo la dedicada al “padre José”, ha mostrado un gran respeto…

– Lo importante, lo primero, para que una chirigota triunfe es hacer reír. Pero dentro de lo que es hacer reír tenemos el trampolín del Falla para poder decir algo más, para expresar opiniones, pero siempre en plan constructivo. Puedes dar tu opinión y hacer la crítica, pero yo no malgastaría una letra para ofender a alguien. Me gustan los pasodobles para tratar temas sociales, dar un mensaje y, si se puede, ayudar.

Cuando sacamos los guardias civiles, nos invitaron a un acto y el Teniente-Coronel nos dijo “gracias por reíros con nosotros y no de nosotros”. Ahí esta la clave: ríete con el tema. Yo me puedo reír con lo que le pasa al sacerdote, pero no del sacerdote.

– ¿Es usted creyente? ¿Es compatible el ser cristiano con ser aficionado del carnaval?

– Sí, sí. A mi me han inculcado desde pequeño los valores cristianos. No soy practicante porque llevo un ritmo de vida que no es compatible, pero los valores que me han inculcado forman parte de mí. De pequeño estuve en San Martín, luego  en Mirandilla, en los Salesianos, siempre he estado rodeado de gente que me ha inculcado unos valores que van con mi forma de ser. Yo tengo mi forma de pensar y tengo una cosa muy clara: acostarme todas noches con la conciencia tranquila. No soy practicante, pero por mi ritmo de vida. Creo que la sociedad también va muy ligera y yo estoy en ese tren y no me da tiempo a pararme tanto como debería.

– Y esa trilogía del gaditano de ser carnavalero, cofrade y cadista ¿puede ser compatible?

– Sí, eso es algo que llevamos muy metido en Cádiz. La ciudad es muy pequeña y los mismos que estamos debajo de un paso estamos cantando en carnaval. Pero el carnavalero que está al 100% con el carnaval, le gustará la Semana Santa pero no tanto. A mi por ejemplo me gusta el carnaval, pero en mi casa no estamos el año entero escuchándolo, aunque me paso todo el año, gracias a Dios, cantando con la chirigota, que es lo que me gusta. En Semana Santa voy a ver al Nazareno o a la Piedad.

– No es la primera vez que saca un tipo religioso en su agrupación. Todo el mundo recuerda el primer premio de “Los Aleluyas” ¿Por qué cree que los autores recurren tanto al tema religioso?

– El tema religioso, si se toca con arte, tiene su vis cómica. Yo siempre he dicho que los tipos serios son graciosos. Por ejemplo, las viudas, es serio, pero con que te levantes un poco la falda y hagas dos cosas, ya es cómico. “Los Aleluyas” los saqué de otra forma: yo no pensé en el tema religioso, sino en el musical. En el gospel.  Yo no conocía ese mundo, pero me mandaron cintas de la Iglesia Evangelista que montaba espectáculos en los estadios de fútbol, e intenté interpretar a ese personaje más fanático y, a la vez, más burlón. No pensé en la religión.

Este año no. Este año nos hemos metido en la confesión. He querido no desviar la atención de lo que quería. Quería que la gente se riese con Adelina (la señora que va a confesarse) y lo que le pasa, y para eso ni una cruz ni un altar en el escenario. Y con el confesionario igual, aunque aprovechamos el sillón del programa  “La Voz” para sacar a la gente de la Iglesia. Pero también para hacerlo menos serio, y con un Cristo atrás no lo veía compatible.

– ¿Cómo ve a la Iglesia, como institución, actualmente?

– En los tiempos en los que estamos viviendo, que son tan malos, tan malos, creo que la Iglesia podría dar un toquecito en la mesa y decir “podemos hacer más”.  Y dejarse ver más como lo que es, y para lo que es: ayudar al pueblo. Que la gente diga “me están ayudando” y que en la calle se comente que se ha ido, por ejemplo, al ayuntamiento y le han cerrado las puertas y que en el Obispado se las han abierto. Y que se escuche por la calle “los que menos creía son los que me han ayudado”. Trabajé en El Recambio durante 14 años y en ese tiempo venían inmigrantes buscando el comedor de Dora. Y ahora veo a gente normal, que siempre han tenido su trabajo: albañiles, pintores, incluso amigos míos que están ahí.

Y la imagen de la Iglesia, en estos momentos, si saliera a decir lo que hace, podría hacerle hasta un pulso al gobierno con lo que está haciendo y ayudando.

– Es usted una de las personas más queridas dentro del mundo del Carnaval, al igual que su agrupación, que es de las más esperadas año tras año ¿a qué cree que es debido?

– Principalmente a que no malgasto una letra para meterme con nadie. Y luego que, cuando hemos estado arriba, hemos seguido igual de humildes que cuando no ganábamos. Hemos sembrado para recoger, y por eso estamos todo el año cantando porque ya es casi por amistad. Y con el resto de los grupos nos llevamos bien: ahora buscas el fallo, porque es un concurso y vamos a ganar, pero luego te alegras con los compañeros. Y lo que queremos  es gustar en la calle, que luego es lo que ayuda a trabajar. Hay una amistad muy grande entre los chirigoteros.

Lo que sí puede verse es un poco más de fanatismo entre las comparsas. Siempre existió esa rivalidad, pero ahora hay un fanatismo entre los aficionados. Nosotros le pedimos a los que nos siguen que no cambien: que disfruten de las demás agrupaciones, que hasta la más mala que haya ido al Falla tiene algo bueno. Hay que respetar a todo el mundo y hay que escuchar.

– De cara al carnaval de la calle. Si pudieses decirle algo a la gente que va a venir…

– Poco a poco parece que se ha ido quitando la violencia, pero ahora es un botellón que se va extendiendo y no permite escuchar. Si en todo el año, los fines de semana hay botellones, en Carnaval está de sobra. El alcohol está presente en el Carnaval porque es una fiesta pagana, pero se puede tomar algo y disfrutar del Carnaval: escuchar las letras y respetar a los demás.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s