El Cabildo de Cádiz asume la restauración ante el abandono público y privado

P-M Durio / J.A. Hidalgo / Diario de Cádiz

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  • Tanto el Estado como la Junta llevan ya años sin financiar obras en uno de los templos más necesitados de todo el país
Foto: Diario de Cádiz

Foto: Diario de Cádiz

El Cabildo Catedral ha asumido, especialmente desde hace dos años, la financiación de las obras de mantenimiento y restauración que se ejecutan en el primer templo de la diócesis. Desde hace años, incluso antes de la llegada de la crisis y la recesión económica, tanto la Junta de Andalucía como el Estado habían cerrado el grifo en lo que se refiere a la proyección de nuevas obras en uno de los templos más necesitados de todo el país. A esto se le une la casi nula aportación de fondos privados, limitados a patrocinios dados en su día por el BBVA y por Endesa, además de las ayudas que se logran a través de la Asociación de Amigos de la Catedral (que por ejemplo permitió hace unos meses la restauración de las imágenes de los Patronos situados en la portada de la Seo). 

Tras la renovación que se ha producido en el Cabildo de la Catedral, con la llegada como deán de Guillermo Domínguez Leonsegui, esta institución ha asumido un papel más que relevante en el mantenimiento del templo, que además de su indudable papel religioso es el equipamiento cultural y turístico más importante de la ciudad, con una media de cien mil visitantes al año. 

La mayor parte de los ingresos que recibe el Cabildo a lo largo del año, procedentes fundamentalmente del pago por las visitas al propio templo y al vecino Museo Catedralicio, se dedica desde hace apenas dos años al mantenimiento del inmenso edificio. Los ingresos, lógicamente, oscilan cada ejercicio según las visitas que recibe pero la media es de 200.000 euros al año, dedicando una parte a ayudas asistenciales. En el primer trimestre de este año se constata, según se reconoce desde el Cabildo, un aumento de los visitantes. Cuando Diario de Cádiz visitó el templo para realizar este reportaje, el pasado jueves, había un nutrido grupo de turistas recorriendo sus naves, aunque en el muelle no había ningún crucero, lo que hubiera aumentado aún más las visitas. 

En concreto, explican desde el Cabildo que del total de ingresos, un 90% se destina a la conservación y mantenimiento del propio edificio y del museo (tanto en la contratación de personal, limpieza y seguridad como a las restauraciones y rehabilitaciones que se pueden ir acometiendo). 

Es cierto que con esta cantidad de dinero es complicado afrontar obras de calado; pero también es cierto que desde que hace algo más de una veintena de años comenzaron los trabajos de restauración del templo, que estaba en un estado casi ruinoso, se han ejecutado trabajos de gran calado (sellado de todas las fachadas, limpieza en profundidad de la portada, actuaciones en capillas, cripta y otras dependencias interiores, sustitución de las vidrieras de los nervios de hormigón por madera, instalación de las redes de protección o la restauración de la cúpula, entre otras obras). 

Quienes han participado en estos proyectos constatan que lo realizado, que en conjunto habrá supuesto algo más de 4 millones de euros, ha sido esencial para evitar la decadencia definitiva de la Catedral. Estos primeros años se actuó de forma radical eliminando, o por lo menos disminuyendo, los principales problemas constructivos del edificio. Hoy, restauraciones como la realizada en la capilla del Sagrario han permitido eliminar las redes de protección que se instalaron hace ahora 25 años en todo el templo. Aún cuando se traten las piedras que están en mal estado sí se asume que las redes seguirán siendo necesarias como medida de seguridad. 

Con todo, aún queda mucho por hacer. Juan Jiménez Mata, arquitecto director de la restauración del templo, a quien ahora ayuda de forma muy activa su hijo Alberto, también arquitecto, elaboró en su día el Plan Director de la Catedral, documento esencial para la organización de las futuras obras y el propio funcionamiento del edificio como centro, también, de cultura y turismo, pero que no acaba de ponerse en marcha por la pasividad de la Junta de Andalucía. 

En su momento se cuantificaron los trabajos por ejecutar en un coste de unos 6 millones de euros, pero el propio Jiménez Mata reconocía en 2011 que ya era necesario revisar el documento, aún pendiente de aprobación en este 2014. 

Con todo ello, el Cabildo está intentando estirar al máximo sus escasos fondos para seguir avanzando en la restauración del principal edificio de la diócesis. En el plazo de unas dos semanas se calcula que culminarán las últimas obras que se han ejecutado y que han tenido un carácter esencial de mantenimiento. 

En concreto, se trata de las cubiertas del templo, que han sido resanadas para evitar las filtraciones que se venían produciendo al interior y otras negativas consecuencias que sobre el edificio estaba teniendo el mal estado de conservación de las azoteas, invirtiéndose en ello unos 90.000 euros. 

El principal problema que presentaban estos espacios era la acumulación de multitud de vegetación, microorganismos o ladrillos rotos que presentaban y que estaban propiciando que se filtrara el agua de la lluvia o que se abrieran grietas en el templo. 

La actuación contra este problema comenzó con la limpieza mediante agua a presión de todas las cubiertas, eliminando entre otros elementos las juntas que estuvieran en mal estado. Posteriormente se han sustituido todos los ladrillos que estaban en mal estado por otros lo más parecidos posible. Y posteriormente llegó la fase de impermeabilización, que se ha logrado a base de un producto de mortero de cal hidráulica general, sobre el que se aplicó otra capa de pasta de cal (por protección). Explica Alberto Jiménez que sobre esa doble capa cruzada de cal se ha aplicado con posterioridad un sellado mineral, para procurar una mayor durabilidad de la actuación y de la conservación de las cubiertas. “La ventaja de usar estos materiales es que permite respirar a la piedra, y además se amoldan a las inclemencias y variaciones del tiempo”, explica Jiménez, que destaca la procedencia de las sales (de una fábrica natural de Morón de la Frontera, en lugar de recurrir a Francia como era habitual hasta ahora). 

Una rebaja sobre el presupuesto inicial ha permitido actuar también sobre toda la cornisa del exterior del templo, sustituyendo los ladrillos que se habían roto o desprendido o que estaban a punto de hacerlo y aplicando en la unión también mortero de cal, que igualmente permite las dilataciones. 

“Se trata de compatibilizar al máximo lo antiguo y lo moderno”, expone Alberto Jiménez sobre la actuación, destacando en relación a las cales utilizadas que son materiales “que perfectamente se podrían aplicar en todo el casco histórico”. “Requieren un modo distinto para aplicarlo que el cemento, pero se puede hacer con facilidad y tendría mejores resultados”, expone este arquitecto que se ha encargado de la dirección de esta obra. 

Aunque en su día se consideró que la Catedral de Cádiz era una de las más necesitadas de inversión pública, al ser la única que tuvo que cerrar sus puertas durante cerca de dos décadas por su mal estado de conservación, llama la atención los fondos públicos que sí se han dispuesto para otras seos en comparación con lo recibido por Cádiz. Así, el Ministerio de Cultura, según un informe elaborado por el Plan de Catedrales, cifraba en medio millón de euros el coste de los proyectos realizados en la Catedral entre 1997 y 2003 y de cero euros entre 2004 y 2009. Frente a ellos, Sigüenza por ejemplo obtuvo tres veces más de fondos públicos en el mismo período.

Otra Catedral por descubrir

  • El templo ‘esconde’ rincones de lo más atractivos. El Cabildo trabaja para abrir al público algunos de esos espacios y estudia las posibilidades de utilizar otros

Es uno de los monumentos más visitados de la ciudad. Su arquitectura, la piedra, el mármol, sus capillas o las imágenes que se ubican en los distintos altares son todo un atractivo para la mayoría de visitantes que recalan en Cádiz. El Cabildo -órgano eclesiástico encargado de conservar el templo y mantener el culto en su interior- es consciente de ello, y en los últimos tiempos viene emprendiendo una serie de mejoras para ofrecer un mejor servicio y atención a los que acceden al interior. 

Pero al margen de lo que se ve, ya de por sí destacado, el principal templo de la diócesis aún esconde otros espacios de lo más atractivos. Zonas hoy en día inaccesibles para el público en general pero que son un auténtico tesoro tanto por sus condiciones constructivas, como por la belleza que tienen así como por las vistas de la ciudad que ofrecen. 

La intención, en algunos casos, y casi la utopía, en otros, es que estas zonas de la Seo completamente desconocidas puedan algún día abrirse al público, para que todo el que acceda tenga la oportunidad de disfrutar de la totalidad del edificio que tantas fases vivió en su construcción y del que precisamente este año se cumple el 175 aniversario de su consagración. 

En la escala de prioridades del Cabildo Catedral, el proyecto más próximo es el de la apertura de la Torre del Reloj. Después del cierre de la Torre de Poniente, los canónigos y el arquitecto encargado de la Catedral (Juan José Jiménez Mata, con quien ya colabora su hijo Alberto) vienen trabajando en la puesta a punto de este monumento para permitir el acceso del público hasta la parte superior de la torre, contemplando así las vistas que desde allí ofrece la ciudad y el propio edificio religioso. 

El acceso cuenta ya con iluminación y con la barandilla de seguridad para facilitar la subida y bajada a quien lo precise (una subida y bajada mediante una rampa continua, sin ningún escalón salvo en el último tramo de la parte superior, como se construían antes este tipo de torres). También se ha habilitado ya una pequeña habitación para el personal que se empleará cuando el monumento abra al público, así como para la venta de tíquets y el almacenamiento del material que pueda hacerse necesario. Hecho todo esto, el único paso que resta por dar en la Torre de Levante es la colocación de una serie de mamparas de cristal tanto en la parte superior de la torre como en diversos espacios que se abren a lo largo de la subida, como exige la Junta de Andalucía por motivos de seguridad. 

El elevado coste de estos elementos acristalados han retrasado algo la apertura de la Torre del Reloj, aunque el Cabildo anuncia que sigue trabajando para poder permitir el acceso del público en su interior lo antes posible. Eso sí, se está pendiente de la autorización de la Delegación Provincial de Cultura, que se está haciendo esperar sobre todo cuando los arquitectos de este departamento ya han dado el visto bueno a los trabajo de acondicionamiento que hay que realizar. En un intento de agilizar los siempre lentos trámites burocráticos, el proyecto se ha remitido también al Ayuntamiento. 

El coste se eleva a 18.000 euros, llevándose el pago del vidrio a utilizar la mayor parte de esta cantidad, sobre todo porque tiene un diseño para aminorar al máximo el impacto visual y para que se acople a la perfección a la piedra. 

El siguiente espacio en la escala de prioridades de los canónigos es el entrebovedado que recorre toda la parte superior de la Seo. Se trata de un espectacular espacio que divide el techo del templo de las cubiertas. En principio, según los estudios que han podido realizar los arquitectos, parece que esa zona entre bóvedas no se construyó para ser utilizado; pero aún, sorprende la riqueza constructiva y los elementos arquitectónicos que posee (arcos, tragaluces, pasillos…), lo que ha llevado al Cabildo a apostar fuerte por hacer accesible toda esa zona, así como una ‘ventana’ abierta en el suelo desde la que se divisa parte del interior de la Catedral. 

El principal problema para este proyecto radica en la accesibilidad. Una estrecha y larga escalera de caracol es la que comunica con el espacio entrebovedado más amplio -hay dos en la Seo no comunicados entre sí-, lo que plantea problemas para subir al visitante. Esto choca frontalmente con lo que podrían ser alternativas, como la instalación de un ascensor en un edificio con el valor histórico y el grado de protección de la Catedral. En todo caso, para instalar este equipo mecánico (habitual en otras grandes catedrales europeas de gran valor histórico y artístico), se dispone de otro hueco cuya escalera se encuentra totalmente destrozada, lo que facilitaría su instalación. Este posible espacio para un centro de interpretación cuenta con una superficie de 1.200 metros cuadrados. 

Atendiendo a esto, la otra opción que se baraja es abrir el otro espacio entrebovedado, al que se accede precisamente desde la Torre del Reloj (en mitad de la subida a la torre). Este es un entrebovedado de mucho menores dimensiones que el otro, pero igual constructivamente y con fácil acceso para el público en general. 

En cualquier caso, sea uno u otro espacio, la intención es dedicar esa zona para habilitar un pequeño centro de interpretación de la Catedral, de su construcción, de sus peculiaridades… 

Y mucho más difícil, prácticamente imposible, se antoja poder habilitar para que el público pueda acceder y pasear por él otra impresionante zona de la Catedral: sus cubiertas. El arreglo de las azoteas ha descubierto un espacio impresionante desde el que prácticamente se contempla toda la ciudad y parte de la Bahía con unas impresionante vistas, todo ello desde tres niveles diferentes de cubiertas que posee el edificio. 

Una vez más, la seguridad y el acceso de los visitantes es el inconveniente que imposibilita su apertura. En este caso, la balanza entre una cosa y la otra dificultan aún más poder llevar a cabo este deseo de mostrar esta zona y permitir las visitas; instalar unas pantallas de cristal alrededor de toda la cubierta no solo es costoso y complicado, sino que podría chocar frontalmente con la catalogación BIC del edificio, motivo por el cual desde el Cabildo no se esconde que sería otro interesante atractivo para los visitantes aunque en principio este proyecto se contempla como mucho más complicado y, eso sí, lejano en el tiempo. 

Más allá de estos tesoros escondidos, el Cabildo está potenciando en los últimos meses su Museo, ubicado junto a la Catedral Vieja. Aquí se han realizado diversas obras de mantenimiento, entre ellas la del torreón, que se encontraba en mal estado y que ya había recibido requerimientos por parte del Ayuntamiento. A la vez, aunque este centro ya dispone de piezas de gran valor, se intenta aumentar la oferta como pasó recientemente con la apertura de una sala dedicada a 1812, etapa histórica en la ciudad donde la Iglesia tuvo una participación muy activa. 

En la misma Catedral se mantiene el objetivo de ir mejorando las instalaciones de la cripta, uno de los elementos arquitectónico de mayor valor y uno de los grandes legados que dejó con su firma Vicente Acero, el arquitecto autor del proyecto original de la Seo gaditana.

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