Las criptas de de San Antonio

Rafa Burgal / Diario de Cádiz

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Foto: Diario de Cádiz

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  • La rehabilitación del templo ha sacado a la luz seis estancias subterráneas
  • En una de ellas se encuentra el posible enterramiento del escultor Jacinto Pimentel
La reforma de las cubiertas de la iglesia de San Antonio ha permitido conocer un poco más qué se esconde bajo sus piedras. Su construcción finalizó en 1669 y a finales del mes de junio se cerró al culto para el inicio de la rehabilitación, con una duración de unos dos meses. Pero para trabajar en la parte alta, hay que conocer la baja primero para intentar evitar cualquier tipo de contratiempo.
El equipo del espeleólogo Eugenio Belgrano, acompañado de Antonio Melero y David Blanco, estuvo trabajando durante dos días en San Antonio a requerimiento del padre Óscar González para investigar el subsuelo de la iglesia. El resultado, el descubrimiento de seis criptas. En una de ellas, bajo el altar de la cofradía de Columna, está el posible enterramiento del escultor Jacinto Pimentel, un hallazgo en el que Belgrano está en estos momentos investigando.
Explica Belgrano que el proceso se inició con la llamada del padre Óscar, que “nos pidió colaborar para averiguar si había alguna cripta subterránea, ante la posibilidad de que se colocaran los andamios y la grúa y se hundiera”. 
A sabiendas que el suelo del templo se colocó en el siglo pasado, comenzaron a trabajar con la dificultad de  no haber entradas al subsuelo. Por ello, en primer lugar realizaron una topografía y estudiaron los posibles emplazamientos de criptas, teniendo en cuenta la orientación que en su día tuvo hacia la calle Torre.  De este trabajo, tras hacerse algunos taladros y utilizar una endoscopia, aparecieron las entradas a las seis criptas subterráneas.
La primera de las criptas se sitúa bajo la torre de San Antonio, que da a la calle Torre. Esta localización fue la más sencilla, ya que, comenta Belgrano, “se abrió hace unos 40 años porque encontramos que habían echado dentro escombros y que la habían intentado rehabilitar porque había una especie de yeso moderno”.
La segunda de ellas es la más importante por el misterio que encierra, ya que bajo el altar de Columna está el enterramiento que, como ya se publicó hace unas semanas, podría pertenecer al escultor Jacinto Pimentel, autor de la talla de Jesús Atado a la Columna. Esta posibilidad ya estaba siendo barajada a partir de los trabajos de investigación que se habían hecho anteriormente sobre el artista.
Bajo el altar, hallaron una bóveda de 3,5 metros de altura y una superficie de unos 24 metros cuadrados. Cuenta el espeleólogo que “cuando metimos la cámara vimos que se encontraba la cripta llena de trozos de madera de ataúdes, como si hubiera habido una limpieza en el pasado. Toda la bóveda está rodeada por un escalón en el que se colocaban los ataúdes en alto para que se descompusieran los cuerpos”.
En una de las esquinas, se encuentra el enterramiento particular atribuido a Pimentel. Un descubrimiento por el que Belgrano ha comenzado a investigar para verificar si es cierto. Entre las dificultades para saber si son del artista está su estado. Tras el estudio inicial realizado por el antropólogo físico Gonzalo Castro Moreno, se ha corroborado que los restos pueden pertenecer al siglo, pero, según Belgrano, “están muy maltratados por la salinidad”, por lo que la comprobación sería muy compleja y costosa.
Una de las claves está en su testamento, que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial. Con registro del 9 de enero de 1676 -posible fecha de redacción-, en la cabecera aparece el sello quarto con fecha de 10 de marzo de 1676 -que podría corresponder, según el investigador, con el registro del notario-. Las dudas de Belgrano comienzan cuando intenta confirmar la fecha de la muerte de Pimentel, en Cádiz el 2 de marzo de 1676. Para ello, la pista sigue en el Archivo Diocesano, ya que, tal como cuenta, “ya que todas las personas muertas pasaban por Santa Cruz y se tenía que firmar la partida de muerte”, que se quedaban en este registro. Sin embargo, en ni en 1676 ni en 1677 ha encontrado que muriera algún Pimentel en la ciudad.
A partir de ahí, se abren tres caminos en su investigación: su muerte en 1678 o 1679, que lo hiciera en el hospital de San Juan de Dios y el registro de su muerte esté en este archivo o que lo hiciera fuera de Cádiz. Para esto, tal como reseña Belgrano, aparece la figura de María Guerrero Rivas, su tercera esposa y natural del Jerez, que también podría estar enterrada en la misma cripta que Pimentel al aparecer encima de esta sepultura otros restos, en los que “se puede ver el zapato picudo que utilizaban las mujeres en los enterramientos, aparte de pelo largo”. La delimitación de la fecha de la muerte se debe a que en el poder para testar que firma María Guerrero el 6 de abril de 1679 ya aparece como viuda. Por esto, Jerez podría ser una posibilidad que Belgrano no descarta.
Con todo, y siguiendo con el testamento de Pimentel, se confirman los estudios de otros autores como Francisco Espinosa de los Monteros que indican que su lugar de nacimiento fue en la localidad portuguesa de Vila Real, en el antiguo Reino de Galicia. La fecha se sitúa entre 1599 y 1600, debido a que el casamiento con María Guerrero fue en 1656, a la edad de 56 años. Sin embargo, dentro de la investigación, Belgrano no ha encontrado documentación sobre que se produjera la boda en Cádiz, por lo que baraja que pudiera hacerlo en Jerez.
A las dudas, se le une la redacción del propio testamento, que realiza ya enfermo en cama. En él, se señala que su voluntad era ser enterrado en la bóveda de la capilla mayor de San Antonio de Padua, cuando los supuestos restos han aparecido bajo la talla de Columna. Así, pese a que el registro del Archivo Provincial es de enero de 1676, otros estudios señalan que el testamento se redacta en 1669 y que su voluntad es que sea enterrado bajo su última talla, Jesús Atado a la Columna, algo que quiere aclarar Belgrano.
Para ello, en busca de una respuesta, el investigador está moviendo cielo y tierra entre testamentos de los familiares, los posibles lugares de enterramientos y la pista de la partida de bautismo de Jacinto Pimentel, que quiere conseguir desde Portugal. Con todo, la otra posibilidad que existe sobre el enterramiento en esta cripta es que pertenezca a un mayordomo de la cofradía de Columna, tal como apunta Belgrano.
Siguiendo con las criptas, hay otra estancia subterránea divida en tres espacios bajo el presbiterio, de unos 60 metros cuadrados, separadas entre sí. La teoría de Belgrano es que “en algún momento de la historia se quisieron dar a diferentes familias la oportunidad de enterrarse allí”. De estas tres bóvedas, una de ellas está llena de escombros, posiblemente procedentes de la reforma del suelo a principios del siglo XX. Por último, la sexta cripta se encuentra en el altar situado al otro lado del retablo mayor.
A estas seis criptas se unen una ya conocida y otras cuatro posibles más. Misterios que encierra el subsuelo de San Antonio.
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