¿TU DIÓCESIS?

El Derecho Canónico nos dice que: “La diócesis es una porción del pueblo de Dios cuyo cuidado pastoral se encomienda al obispo con la cooperación del presbiterio, de manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica.” (CIC 369)

De este modo, la diócesis es una agrupación de parroquias y otros ministerios pastorales presididos por el Obispo, designa el ámbito de las comunidades cristianas que forman parte de la Iglesia y su estructura.

¿Quién es el Obispo?

La palabra Obispo proviene del griego episkopos, que significa inspector o vigilante, la palabra ha llegado a designar en lenguaje cristiano a los principales ministros de la Iglesia.

Mientras vivieron y actuaron los apóstoles, parece, según el Nuevo Testamento, que los términos episkopos y presbíteros fueron utilizados como casi sinónimos para designar a los jefes de las comunidades locales que los mismos apóstoles habían nombrado para continuar dirigiéndolas, bajo la autoridad apostólica, en ausencia de los apóstoles fundadores (cf. Act,  20,28 y Filp 1,1).

Al poco tiempo, el obispo se distingue de los sacerdotes (presbíteros) locales, aunque éstos permanecen a su lado, inseparables de él. Pero tanto en un caso como en otro, desde el principio, por su manera de anunciar el evangelio, de celebrar los sacramentos y la liturgia o de resolver los más diversos problemas pastorales, permanece el sentimiento de continuar el mismo apostolado de los apóstoles, no para modificar nada de los que ellos han establecido, sino más bien para mantenerlo en actualidad permanente.

Esto asegura la sucesión apostólica que se encuentra concentrada en el obispo, cuya función pastoral debe asegurar sobre el fundamento de la unidad de la fe dada a los apóstoles, especialmente en la celebración eucarística que hace de toda la Iglesia un solo cuerpo de Cristo.

La comunión de los obispos entre sí no es menos importante, pues por ella todas la Iglesias locales (diócesis) son una sola Iglesia, mientras que si los obispos o las iglesias se retiran de la comunión dejarían de ser la Iglesia de Cristo o de pertenecerle. Esta unidad se manifestará cada vez más claramente y tendrá su centro en el sucesor de Pedro, el Papa.

El Concilio Vaticano II, su constitución dogmática “Lumen Gentium”  nos dice respecto a la sucesión de los apóstoles lo siguiente: “Esta divina misión confiada por Cristo a los Apóstoles ha de durar hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,20), puesto que el Evangelio que ellos deben propagar es en todo tiempo el principio de toda la vida para la Iglesia. Por esto los Apóstoles cuidaron de establecer sucesores en esta sociedad jerárquicamente organizada…” (No 20).

En la Biblia encontramos textos de la designación de los obispos, pastores de las comunidades particulares: 1Timoteo 3,1-7; 4,14. Tito 1,1-7; Hechos de los apóstoles 20,28.

Funciones del obispo

El Código de Derecho Canónico nos dice: “Los obispos, que por institución divina son sucesores de los Apóstoles en virtud del Espíritu Santo que se les ha dado, son constituidos como Pastores de la Iglesia para que también ellos sean maestros de la doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros para el gobierno.” (&1)

“Por la consagración episcopal, junto con la función de santificar, los obispos reciben también la función de enseñar y regir, que, sin embargo, por su misma naturaleza, solo pueden ser ejercidas en comunión jerárquica con la cabeza y con los miembros del colegio.” (&2) CIC 375.

Podemos concluir que los obispos, sucesores de los apóstoles, han sido constituidos como principios de fe y unidad en la comunidad diocesana, como sacramentos visibles de la presencia de Cristo Jesús en medio de su pueblo y reciben la plenitud del sacramento del sacerdocio. Los obispos son los principales dispensadores de los sacramentos de Dios y los moderadores, promotores y responsables de la vida litúrgica de la Iglesia particular, es decir, la diócesis.

  • OTROS TÉRMINOS

El OBISPO DIOCESANO es aquel que está a cargo de una diócesis.

EL ADMINISTRADOR APOSTÓLICO es un presbítero u obispo designado por el papa con jurisdicción episcopal para administrar una diócesis que se encuentre en situación de sede vacante, o sea sin obispo o arzobispo residencial.

EL OBISPO ELECTO es aquel obispo que aún no ha tomado posesión de su nueva sede episcopal pero su nombramiento ya se ha hecho publico, sea este un Obispo en Ejercicio o un Sacerdote que hasta el momento de su Nominación, no hayare recibido la Ordenación Episcopal.

El OBISPO TITULAR posee el título de una diócesis que existió en el pasado y ahora sólo existe en título; es normalmente obispo asistente (auxiliar) de un obispo diocesano o arzobispo. OBISPO COADJUTOR es el obispo asistente (auxiliar) de un obispo diocesano, con derecho a sucesión.

El VICARIO EPISCOPAL es un asistente que puede ser o no un obispo, designado por un obispo residencial como su delegado en una parte fundamental de la diócesis, para un determinado tipo de trabajo apostólico.

El NOMBRAMIENTO DE LOS OBISPOS se realiza luego de un proceso determinado de selección que varía según las regiones y los diversos ritos católicos, pero la aprobación final en todos los casos está bajo la decisión del Santo Padre.

El SINODO DE LOS OBISPOS es una asamblea de Obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha entre el Romano Pontífice y los Obispos, y ayudar al Papa con sus consejos para la integridad y mejora de la fe y costumbres y la conservación y fortalecimiento de la disciplina eclesiástica, y estudiar las cuestiones que se refieren a la acción de la Iglesia en el mundo.

Fue creado por el Papa Pablo VI el 15 de Setiembre de 1965 con el Motu Propio Apostolica Sollicitudo, se aprobó su Reglamento el 8 de Diciembre de 1966, que fue ampliado en los años 1969, 1971 y 1974.” (D.C. 342)El sínodo depende directa e inmediatamente del Papa, quien tiene la autoridad de designar la agenda, llamar a sesión y dar a los miembros autoridad de deliberar y aconsejar. El Papa se guarda el derecho de elegir al Secretario General, Secretarios Especiales y hasta el 15% del total de los miembros.


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